viernes, 30 de noviembre de 2012

Learn How to Disconnect


One of the most consulted topics relates to technology and our relationship with it in daily life. Nobody can deny that the contributions of technology have allowed to raise our quality of life through the development of fields such as medicine, industry and communications. And while communications have evolved so much that it is now very easy to stay in touch with family and friends who live far away from us, with the "socialization" of the communications we have lost direct communication with those around us. Just take a look at a familiar scene today and see that many times we meet, but do not share.

Much blame is in our dependence on smartphones and gadgets. They make life easier, but have turn us into information zombies. Just listening to the sound of an incoming message or seeing the flashing red light, and we hurry to pick up the phone and respond immediately. Our conditioning is such that we even feel discomfort or anxiety when we can not answer, and we will not rest easy until we read the message and send the response. The device that is supposed to make us more efficient in managing our time has turned us addicted to information.

Is ok that social networks have become an integral part of our lives, but in some cases they have even come to control them. We are now talking about personality disorders of social networks, or addiction to them, a phenomenon that is more frequent and intense in young people between 16 and 24 years. Also important is the role of this addiction to social networks in high levels of fatigue and stress derived therefrom. It is very easy to lose track of time and spend more than necessary responding messages or finding out about the lives of others. That very human dcuriosity is leading us to lose control of our time, space and relationships.

At work we have lost control of our working hours. We no longer know the difference between being in the office or at home, and is because these devices have made us hyperefficient. But beware, do not confuse this term with super efficiency, as excessive attention to issues of work outside working hours not only distance us from our loved ones, but also is a major cause of self-inflicted fatigue. This fatigue will make us much less efficient, because sooner or later we will become chronically tired and will lose the ability to concentrate and make good decisions.

As for the family scene, everyone is aware of what is happening in its own social cyberworld, but we stop paying attention to what happens in front of us. A dinner or family event, important time to communicate and learn from the experiences of each member of our family, has become a gathering of people scattered on different frequencies, exchanging monosyllables or limited information, or simply not communicating in any way. This is a major threat to our family life, and you have to set limits before this situation affects the quality of our relationships.

We have to manage our relationship with technology and keep the smartphones, tablets, computers, video games and other artifacts out of our family life. This is achieved only by being aware of the danger we run by not knowing how to disconnect, and putting in place clear rules on the use of them. Here are some ideas:
  • Placing limits on the use of television, video games or computer. A good range is two hours per day.
  • Avoid our dependence on e-mail or instant messaging, scheduling our phones to not receive messages out of office hours or weekends, or turning them off until the next day if they are not our primary means of communication.
  • Set rules about using them on the table, but they really should not be allowed. A good tip is to buy a basket and make "collection" of phones before sitting at the table, unable to take them until all have risen from it. That way all will enjoy a nice meal, and a great conversation.
  • Be an example to our children, not using mobiles when we are with them and giving them our full attention. We must be clear that is not only to spend time with them, but to give them our time, share with them and especially be interested in what they want to say. The report to the boss or manager can always wait to be send on Monday.
  • Not allowing technology and gadgets infer in our relationships, learning not to depend on them and knowing to keep them in place. Remember, a story of the social network will never be more important or interesting than the one your child, parent or spouse is telling you.

We must learn to disconnect, to place ourselves in the situation and space, and to devote time to what is really important and rewarding in our lives. Let our children spend less time in front of a game console and more in the park or outdoors, playing games that made us so happy in the past. Let's go back to the family space, and learn that technology is there to help us and make our lives easier, not to interfere in our relationships and isolate ourselves from our loved ones.

Let's spend a happy week ... and a beautiful disconnected weekend...



jueves, 29 de noviembre de 2012

Aprendamos a Desconectarnos


Uno de los temas más consultados últimamente se refiere a la tecnología y nuestra relación con ella en la vida diaria. Nadie puede negar que los aportes de la tecnología han permitido elevar nuestra calidad de vida gracias a la evolución de campos como la medicina, las industrias y las comunicaciones. Y si bien las comunicaciones han evolucionado tanto que ahora es muy fácil estar en contacto con familiares y amigos que viven lejos de nosotros, esa "socialización" de las comunicaciones nos ha hecho perder comunicación directa con quienes nos rodean. Basta dar una mirada a una escena familiar hoy en día y observamos que muchas veces estamos reunidos, pero no compartimos.

Mucha culpa la tiene entonces nuestra moderna dependencia de los smartphones y gadgets. Ellos facilitan la vida, pero a su vez nos han convertido en zombies de la información. Basta escuchar el sonido de un mensaje entrante o ver la dichosa lucesita roja parpadeando, para inmediatamente coger el móvil y responder lo solicitado. Es tal nuestro condicionamiento que hasta sentimos incomodidad o ansiedad cuando no podemos podemos responder, y no vamos a estar tranquilos hasta leer el mensaje y enviar la respuesta. Aquello que se supone nos debería hacer más eficientes en el manejo de nuestro tiempo nos ha convertido en adictos a la información.

Y no es sólo que las redes sociales hayan pasado a formar parte importante de nuestras vidas, sino que en algunos casos han inclusive llegado a controlarlas. Ya se habla de trastornos de personalidad por dependencia de las redes sociales, o de adicción a las mismas, fenómeno que es más frecuente e intenso en jóvenes entre los 16 y 24 años. También se contempla actualmente el rol que tienen las redes y esta adicción a la información en el elevado del nivel de estrés y la consecuente fatiga derivada del mismo. Es que es muy fácil perder la noción del tiempo y pasar más del necesario respondiendo mensajes o enterándonos de la vida de los demás. Esa tan humana curiosidad nos esta llevando a perder el control de nuestro tiempo, relaciones y espacio.

En el ámbito laboral hemos perdido el control de nuestras horas de trabajo. Ya no sabemos la diferencia entre estar en la oficina o en casa, y es que estos aparatos nos han vuelto hipereficientes. Pero ojo, que no se confunda ese término con súper eficiencia, ya que el exceso de atención a temas del trabajo fuera del horario laboral no sólo nos aleja de nuestros seres queridos, sino que además es una de las mayores causas de fatiga auto infligida. Esta fatiga nos hará mucho menos eficientes, pues tarde o temprano se convertirá en cansancio crónico y perderemos la capacidad para concentrarnos y tomar decisiones acertadas.


En cuanto a la escena familiar, si bien todos están enterados de lo que pasa en su cibermundo social, dejan de prestar atención y tiempo a lo que sucede frente a ellos. Una comida o evento familiar, momento tan importante para comunicarse y enterarse de las vivencias de cada miembro de nuestra familia, se ha convertido en una reunión de personas dispersas, conectadas en frecuencias distintas, que intercambian monosílabos o escasa información, o que simplemente no comunican mensaje alguno. Esta es una amenaza importante a nuestra vida familiar, y hay que ponerle límites antes de que acabe con nuestras relaciones.

Tenemos que gestionar nuestra relación con la tecnología y evitar que los smartphones, tablets, computadores, juegos de video y demás artefactos gobiernen nuestra vida en familia. Esto se logra sólo siendo conscientes del peligro que corremos al no saber desconectarnos, y poniendo reglas claras en casa sobre el uso de los mismos. Aquí algunas ideas:

  • Poner límites al uso de televisión, videojuegos o computador. Un buen margen son dos horas por día.
  • Evitar nuestra dependencia del e-Mail o mensajeros instantáneos, programando nuestros teléfonos para no recibir mensajes fuera del horario de oficina o fines de semana; o apagándolos hasta el día siguiente si no son nuestro medio de comunicación principal.
  • Poner reglas sobre el uso de los mismos en la mesa, en realidad no deberían de estar permitidos. Un excelente consejo es comprar una canasta y hacer "colecta" de móviles antes de sentarse en la mesa, no pudiendo tomarlos hasta que todos se han levantado de la misma. Así aseguramos una comida con conversación, y sobre todo una linda sobremesa.
  • Ser ejemplo de nuestros hijos, no utilizando los móviles cuando estamos con ellos y prestándoles toda nuestra atención. Debemos tener en claro que no sólo es pasar tiempo con ellos, sino darles nuestro tiempo, compartir con ellos y sobre todo interesarnos en lo que quieren decirnos. El reporte al Jefe o Gerente siempre podrá esperar al día lunes.
  • No permitiendo que la tecnología y los gadgets infieran en nuestras relaciones, aprendiendo a no depender de ellos y sabiendo ponerlos en su lugar. Recordemos que nunca una historia de la red social será más importante o interesante que aquella que nos quiera contar la persona que tenemos al frente.

Debemos aprender a desconectarnos, a ubicarnos en la situación y espacio, y dedicar tiempo a aquello que es importante y gratificante en nuestras vidas. Hagamos qué nuestros hijos pasen menos tiempo frente a una consola de juegos y más en el parque o al aire libre, jugando aquellos juegos que añoramos y que nos hicieron tan felices. Recuperemos el espacio familiar, y aprendamos a que la tecnología está para ayudarnos y facilitarnos la vida, no para interferir en nuestras relaciones y aislarnos de nuestros seres queridos.

Que pases una feliz semana... y un fin de semana, desconectado...






lunes, 19 de noviembre de 2012

Tu Conducta Vital

Uno de los temas que más recurrentemente me consultan tiene que ver con el control y manejo de la conducta vital. Claro, no lo hacen con ese nombre o definición, pero las situaciones y casos que me comentan llevan siempre esa dirección, lo cual me ha llevado a pensar que existe realmente un problema en como manejamos personalmente nuestra conducta vital, o más bien en como dejamos que otros la manejen por nosotros.

La conducta vital no es otra cosa que la forma en la que nos comportamos frente a la diferentes situaciones de la vida. Tiene que ver con la forma como tomamos nuestras decisiones, como resolvemos problemas y como solucionamos creativamente todo aquello que no este dentro de nuestros parámetros normales. Claro tiene también que ver con la forma como nos relacionamos con quienes nos rodean y como asumimos los retos y responsabilidades del día a día.

La conducta vital debería de ser un patrón estructurado y ordenado de nuestro comportamiento, y debería de permitir a los demás poder predecir como vamos a reaccionar en un determinado momento. La estabilidad de nuestra conducta vital permite que tengamos un "carácter" definido, y que podamos ser identificados común determinado temperamento.

Ahora, mientras que tengamos el control de nuestra conducta vital, y esta sea positiva, pues no hay ningún problema. Es más, deberíamos de ser capaces como adultos de saber mantener nuestra conducta vital dentro de ciertos límites y tener "alarmas" que nos indiquen alguna desviación más allá de patrón de comportamiento normal. En este estado un adulto es proactivo y asertivo.

El problema surge cuando, debido a algún factor perceptivo o influenciados por el comportamiento de otra persona, variamos nuestra conducta vital o perdemos el control de la misma. Es en ese preciso momento cuando dejamos de estar en un estado equilibrado y maduro, para muchas veces pasar a un estado o "polo" diferente, haciéndonos más agresivos o pasivos según sea el caso.

Si nos volvemos agresivos nos tornamos amenazantes, tiranos, abusivos. Muchas veces dejamos de pensar en quien tenemos al frente y violentamos sus derechos y decisiones, dejamos la armonía del diálogo por la discusión y no escuchamos razones. Aquí nuestra conducta vital muchas veces es gobernada por la irracionalidad, el odio, la terquedad. Somos capaces de hacer, y sobre todo decir, cosas muy hirientes y afectar profundamente a nuestro prójimo. Es un estado en el cual deberíamos de aislarnos y esperar que llegue la calma. Salir del lugar donde nos encontramos, tomar aire y respirar lentamente es un excelente método para salir de este estado y regresar a nuestro equilibrio.

Ahora, si nos volvemos pasivos nos tornamos víctimas y podemos terminar disminuidos, ignorados y pisoteados. En este estado no tenemos el gobierno de nuestros sentimientos ni acciones y generalmente dejamos nuestra conducta vital en manos de terceros. Nos dejamos manejar por la agresividad ajena y permitimos que decidan por nosotros. Obviamente es un estado en el cual la depresión gobierna, y donde perdemos todo control sobre nuestras acciones y decisiones. Pedir ayuda y evitar seguir el conflicto serían las mejores decisiones en un momento como ese.

Para evitar estos polos de agresividad y pasividad, todo adulto debería ser capaz de manejar los límites de su conducta vital, tomando el propio gobierno de todos los aspectos de su vida y gestionando aquellas situaciones que podrían desencadenar en un desbalance de su comportamiento. Tenemos que visualizar nuestra conducta como una balanza que debe, la mayor parte del tiempo, estar en equilibrio. Y es que sólo teniendo el control propio de nuestra conducta vital y aceptando que los demás actúan por sí y no en contra de nosotros, podremos realmente tener el control que necesitamos para vivir una vida llena de felicidad y plenitud, con la cual seremos capaces de influenciar positivamente en los demás.

La felicidad de los que me rodean no es otra cosa que la extensión de mi propia felicidad. Sólo siendo feliz lograremos hacer felices a quienes nos rodean.

Que tengan una excelente semana.

 

 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Tu vida en control remoto

¿Puedes recordar cuantas veces haz dicho ¡ya basta!, y sin embargo has seguido soportando, viviendo o abdicando ante una situación tóxica y dañina para ti?

¿Te has puesto a pensar cuantas veces has jurado no volver a vivir esa situación desagradable o denigrante en tu vida personal, relación o trabajo; para simplemente ver como las cosas siguen iguales poco tiempo después?

¿Has sentido alguna vez que no tienes el control real de tu vida y que son otros los que manejan tu destino, tus decisiones y tu felicidad?

Si una o mas de estas respuestas son afirmativas, entonces my friend, tu vida esta siendo manejada a control remoto.

Y es que vivimos en una sociedad degradada, con costumbres que permiten el abuso y control de la actividad vital de una persona tan aceptadas, que pues ni nos damos cuenta de cuando perdemos el verdadero manejo de nuestras vidas y las dejamos en manos de alguien mas.

Vivimos de trabajos en los que el ser humano dejo de ser "alguien" para convertirse en "algo", valorado no por su calidad humana y profesional, si no por la utilidad que pueda tener para el cumplimiento de tal o cual tarea. La cultura organizacional se ha transformado tanto que una persona ya no puede acceder al puesto que anhela, sino mas bien debe permanecer inmóvil en aquel en el que la organización cree conveniente que se quede. No hay mas valoración de la proyección profesional, solo queda la resignación ante una vida laboral sin elección.

Vivimos también de relaciones en las que las elecciones no existen. Cada vez mas el drama reemplaza al romanticismo, y la agresión y el insulto al cariño y afecto. Y es que con tanta violencia mediática nuestras vidas se han convertido en una extensión de la programación televisiva, donde el morbo y la bronca venden por millones. Vivimos vidas de telenovela con la esperanza de tener relaciones de película, y en esa espera siempre alguien mas decide por nosotros sobre nuestras expectativas y felicidad.

Aceptamos entonces todo lo que nos rodea con una resignación propia de un mártir bíblico, sin darnos cuenta que somos los únicos que pueden cambiar cada situación. Día a día tomamos decisiones y elegimos vivir de una manera determinada, y claro la falsa sensación de seguridad de ese trabajo que no me llena, pero es bien remunerado; o de esa relación tóxica que me esta enajenando, pero es mejor que estar solo, nos sigue induciendo a tomar cada vez mas decisiones erróneas.

Solo aquello que nos haga sentir bien y que sirva para nuestro desarrollo personal y profesional debe ser bienvenido a nuestras vidas, y hay un momento en el cual dejar ese trabajo, monótono y sin futuro, o esa relación, tóxica y enfermiza, serán la mejor decisión que hemos podido tomar. 

Una vida vivida a medias, sin control de tus acciones o decisiones, no es otra cosa que un terrible desperdicio. Una vida vivida de los errores de los demas, no es una vida al fin.

Confía en ti mismo, en tus capacidades, en tu valía. Solo tu debes tener el control de tu vida y escribir cada capitulo día a día, de tu puño y letra, y con la satisfacción de cometer tus propios errores y aprender de ellos.


"...he aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. -Lo esencial es invisible a los ojos..." - El Principito, Antoine de Saint-Exupéry