- Placing limits on the use of television, video games or computer. A good range is two hours per day.
- Avoid our dependence on e-mail or instant messaging, scheduling our phones to not receive messages out of office hours or weekends, or turning them off until the next day if they are not our primary means of communication.
- Set rules about using them on the table, but they really should not be allowed. A good tip is to buy a basket and make "collection" of phones before sitting at the table, unable to take them until all have risen from it. That way all will enjoy a nice meal, and a great conversation.
- Be an example to our children, not using mobiles when we are with them and giving them our full attention. We must be clear that is not only to spend time with them, but to give them our time, share with them and especially be interested in what they want to say. The report to the boss or manager can always wait to be send on Monday.
- Not allowing technology and gadgets infer in our relationships, learning not to depend on them and knowing to keep them in place. Remember, a story of the social network will never be more important or interesting than the one your child, parent or spouse is telling you.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Learn How to Disconnect
jueves, 29 de noviembre de 2012
Aprendamos a Desconectarnos
- Poner límites al uso de televisión, videojuegos o computador. Un buen margen son dos horas por día.
- Evitar nuestra dependencia del e-Mail o mensajeros instantáneos, programando nuestros teléfonos para no recibir mensajes fuera del horario de oficina o fines de semana; o apagándolos hasta el día siguiente si no son nuestro medio de comunicación principal.
- Poner reglas sobre el uso de los mismos en la mesa, en realidad no deberían de estar permitidos. Un excelente consejo es comprar una canasta y hacer "colecta" de móviles antes de sentarse en la mesa, no pudiendo tomarlos hasta que todos se han levantado de la misma. Así aseguramos una comida con conversación, y sobre todo una linda sobremesa.
- Ser ejemplo de nuestros hijos, no utilizando los móviles cuando estamos con ellos y prestándoles toda nuestra atención. Debemos tener en claro que no sólo es pasar tiempo con ellos, sino darles nuestro tiempo, compartir con ellos y sobre todo interesarnos en lo que quieren decirnos. El reporte al Jefe o Gerente siempre podrá esperar al día lunes.
- No permitiendo que la tecnología y los gadgets infieran en nuestras relaciones, aprendiendo a no depender de ellos y sabiendo ponerlos en su lugar. Recordemos que nunca una historia de la red social será más importante o interesante que aquella que nos quiera contar la persona que tenemos al frente.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Tu Conducta Vital
Uno de los temas que más recurrentemente me consultan tiene que ver con el control y manejo de la conducta vital. Claro, no lo hacen con ese nombre o definición, pero las situaciones y casos que me comentan llevan siempre esa dirección, lo cual me ha llevado a pensar que existe realmente un problema en como manejamos personalmente nuestra conducta vital, o más bien en como dejamos que otros la manejen por nosotros.
La conducta vital no es otra cosa que la forma en la que nos comportamos frente a la diferentes situaciones de la vida. Tiene que ver con la forma como tomamos nuestras decisiones, como resolvemos problemas y como solucionamos creativamente todo aquello que no este dentro de nuestros parámetros normales. Claro tiene también que ver con la forma como nos relacionamos con quienes nos rodean y como asumimos los retos y responsabilidades del día a día.
La conducta vital debería de ser un patrón estructurado y ordenado de nuestro comportamiento, y debería de permitir a los demás poder predecir como vamos a reaccionar en un determinado momento. La estabilidad de nuestra conducta vital permite que tengamos un "carácter" definido, y que podamos ser identificados común determinado temperamento.
Ahora, mientras que tengamos el control de nuestra conducta vital, y esta sea positiva, pues no hay ningún problema. Es más, deberíamos de ser capaces como adultos de saber mantener nuestra conducta vital dentro de ciertos límites y tener "alarmas" que nos indiquen alguna desviación más allá de patrón de comportamiento normal. En este estado un adulto es proactivo y asertivo.
El problema surge cuando, debido a algún factor perceptivo o influenciados por el comportamiento de otra persona, variamos nuestra conducta vital o perdemos el control de la misma. Es en ese preciso momento cuando dejamos de estar en un estado equilibrado y maduro, para muchas veces pasar a un estado o "polo" diferente, haciéndonos más agresivos o pasivos según sea el caso.
Si nos volvemos agresivos nos tornamos amenazantes, tiranos, abusivos. Muchas veces dejamos de pensar en quien tenemos al frente y violentamos sus derechos y decisiones, dejamos la armonía del diálogo por la discusión y no escuchamos razones. Aquí nuestra conducta vital muchas veces es gobernada por la irracionalidad, el odio, la terquedad. Somos capaces de hacer, y sobre todo decir, cosas muy hirientes y afectar profundamente a nuestro prójimo. Es un estado en el cual deberíamos de aislarnos y esperar que llegue la calma. Salir del lugar donde nos encontramos, tomar aire y respirar lentamente es un excelente método para salir de este estado y regresar a nuestro equilibrio.
Ahora, si nos volvemos pasivos nos tornamos víctimas y podemos terminar disminuidos, ignorados y pisoteados. En este estado no tenemos el gobierno de nuestros sentimientos ni acciones y generalmente dejamos nuestra conducta vital en manos de terceros. Nos dejamos manejar por la agresividad ajena y permitimos que decidan por nosotros. Obviamente es un estado en el cual la depresión gobierna, y donde perdemos todo control sobre nuestras acciones y decisiones. Pedir ayuda y evitar seguir el conflicto serían las mejores decisiones en un momento como ese.
Para evitar estos polos de agresividad y pasividad, todo adulto debería ser capaz de manejar los límites de su conducta vital, tomando el propio gobierno de todos los aspectos de su vida y gestionando aquellas situaciones que podrían desencadenar en un desbalance de su comportamiento. Tenemos que visualizar nuestra conducta como una balanza que debe, la mayor parte del tiempo, estar en equilibrio. Y es que sólo teniendo el control propio de nuestra conducta vital y aceptando que los demás actúan por sí y no en contra de nosotros, podremos realmente tener el control que necesitamos para vivir una vida llena de felicidad y plenitud, con la cual seremos capaces de influenciar positivamente en los demás.
La felicidad de los que me rodean no es otra cosa que la extensión de mi propia felicidad. Sólo siendo feliz lograremos hacer felices a quienes nos rodean.
Que tengan una excelente semana.



